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VIII - Lucia

Una semana. Solo había pasado una semana. Para Fernando había sido mucho más. Al salir de la terminal del aeropuerto sintió que estaba en casa. Nunca pensó que echaría de menos el bullicio de la gran ciudad, los atascos, el ruido de sirenas, ese caos controlado que son las grandes urbes. El viaje que emprendió hace una semana a su pueblo donde nació, fue sin lugar a dudas un viaje también al fondo de su alma, de su corazón. Tenía muy claro, y así lo sentía el, que habría un antes y un después desde ese viaje... Fernando tenía la impresión de que su viaje le había servido para arreglar cuentas con su pasado, con su presente y con su futuro. Ya nada sería igual. Ya no habrá más palabras vacías, ya no habrá más sentimientos camuflados, ya no habrá más tiempos muertos en el partido de su vida. Estaba dispuesto a que así fuera. Tenía claro por donde empezar y no quería perder el tiempo. Pidió al taxista que le dejara a dos calles de su destino, quería estirar un poco las piernas. A med...

VII - Colegas

Los primeros rayos de sol del nuevo día empezaron a aparecer como por arte de magia en el horizonte por encima del mar. Un mar que hacía de espejo, donde los reflejos dorados y naranjas parecían miles de luciérnagas que revoloteaban sobre aquellas tranquilas aguas. Solo la naturaleza era capaz de producir espectáculos como el que estaban presenciando Fernando y sus amigos. Algunos de ellos inmortalizaban el momento con sus móviles, Fernando en cambio prefirió que las imágenes quedaran para siempre impresas en su retina, en su mente y en su corazón... Fernando, no recordaba de quien fue la idea; "Oye...porque no nos quedamos y vemos amanecer...estaría bien...como cuando eramos jóvenes..." Su tío, había reunido por sorpresa a la antigua pandilla de Fernando para cenar y recordar viejos tiempos, sin duda fue el mejor regalo que le podía hacer. Allí estuvieron la mayoría de ellos, vivían en el pueblo o pueblos cercanos y cuando les avisó Alberto, no lo dudaron ni un momento. ...

VI - Alberto

Lo cierto es que fue más difícil de lo que Fernando esperaba, pero al final lo consiguió. Su tio Alberto era la persona más adecuada para administrar los pocos bienes que su padre dejó en herencia. Y allí en el despacho del notario del pueblo vecino, su tío y el firmaron la documentación necesaria para ello. De todas formas Fernando tuvo que aceptar una clausula que le impuso su tío, este último no podría vender nada sin el expreso consentimiento de Fernando por escrito. La casa, el viejo barco y unas pequeñas tierras a las afueras, donde su padre soñó algún día con hacerse una casa, era toda la herencia que su padre había dejado. La verdad es que desde que falleció su padre, era su tío quien se hacía cargo de todo y lo más justo era que fuera el quien disfrutara de lo que había dejado su padre. Hermano pequeño de su padre, siempre estuvo al tanto de todo, siempre dispuesto a ayudar a todo el que lo necesitara sin esperar nada a cambio. Fue gran amigo y confidente de Carmen, su ...

V - Esteban

"¿D. Esteban...?a si...mire usted en la terraza de ahí fuera...la de la derecha, suele estar mucho por ahí...". Mientras recorría el gran salón de la residencia, Fernando recordaba infinidad de momentos con su profesor, muchos recuerdos se agolpaban en su mente y cantidad de consejos que le habían acompañado a lo largo de su vida. Su viaje, su paréntesis del alma, no podía finalizar sin visitar ni a su antiguo colegio y ni a su viejo profesor. Por su colegio parecía no haber pasado el tiempo, los antiguos edificios de ladrillo rojo allí seguían, el bullicio de los alumnos en el patio era el mismo, nada parecía haber cambiado. No le fue difícil encontrar a alguien que conociera a D. Esteban y que le indicara donde poder visitarlo, todo el mundo le conocía y le quería. Al salir a la terraza no tardó en reconocerlo, allí estaba, sentado en su silla de ruedas en la amplia terraza desde donde se podía contemplar toda la bahía de su pueblo. Fernando dudo un instante antes de ace...

IV - Pedro

La mañana era bastante agradable para la época del año en la que se encontraban. Una brisa de Levante húmeda le hacía sentirse bien. "No tardará en llover" le aseguró su tío Alberto, que en eso no solía fallar. Si hace una semana alguien le hubiera dicho a Fernando que estaría en un viejo barco de pesca, adentrándose en el mar para cumplir una de las ultimas voluntades de su padre, le habría tachado de loco. Pero allí estaba... Pedro, su padre, era un hombre de mar. Toda su vida fue el mar, bueno...el mar y Carmen. Aunque no fue un hombre cariñoso, a su manera la adoraba y Carmen lo sabía, Fernando recordaba a su madre cuando decía que estaba casada con el mar, y de alguna manera así lo era. El martilleo del viejo motor de gasoil cesó. Habían llegado a su destino. Comenzó a llover. En ese preciso instante Fernando fue consciente de lo que habían venido a hacer. A su padre todo lo demás no le importaba como se hiciera, pero en esto fue muy claro, parte de sus cenizas tenían...

III - Carmen

"Siempre el orgullo...el maldito orgullo", las palabras de Carmen, su madre, resonaban con fuerza en su cabeza y allí, delante de su tumba aumentaban su significado aún más si cabe. Porque precisamente era eso, el orgullo, lo que había provocado que desde que falleciera su madre no hubiera tenido ningún contacto con su padre. Tras el segundo amanecer desde que llegó a su pueblo, Fernando tenía la impresión de que todo estaba cambiando, y al mismo tiempo un sentimiento de culpa le invadía...para arreglar algunas cosas ya era demasiado tarde..."el orgullo...maldito orgullo". Mientras vivió su madre, la familia permaneció unida, o por lo menos esa impresión daba. Sus desvelos para que así lo fuera eran  constantes. Al enfermar, todo cambió, los choques entre padre e hijo fueron continuos, cuando falleció ya nada fue igual. Fernando hizo las maletas y dejo atrás, su pueblo, su vida y sus recuerdos. La cabeza le iba a explotar. La noche anterior su tío Alberto le puso...

II - Sara

Los rayos del sol de mediodía inundaron el cuarto. Despertarse en su cuarto, donde no parecía que hubiera pasado el tiempo, le provoco una sensación placentera. Tras una larga ducha y un copioso desayuno compuesto de tostadas de pan se su pueblo, jamón, zumo de naranja y por supuesto un café bien cargado, se puso manos a la obra. Además del papeleo por lo de la herencia, tenía que decidir que hacer con todo lo que contenía su casa, la casa de sus padres. Decidió comenzar por el pequeño almacén de la planta baja. Infinidad de cajas, bolsas y varios armarios repletos de objetos, algunos de ellos era la primera vez que los veía, otros le provocaron una cascada de recuerdos y sensaciones. Se detuvo ante una caja que le resultó muy familiar. La caja donde guardó sus viejos discos, y de repente el corazón empezó a acelerarse. Allí estaba...entre vinilos de Jazz, pop ingles y rumbas. Se puso a buscar el antiguo tocadiscos de su padre, y por una vez se alegró de que su padre fuera tan ord...