V - Esteban

"¿D. Esteban...?a si...mire usted en la terraza de ahí fuera...la de la derecha, suele estar mucho por ahí...". Mientras recorría el gran salón de la residencia, Fernando recordaba infinidad de momentos con su profesor, muchos recuerdos se agolpaban en su mente y cantidad de consejos que le habían acompañado a lo largo de su vida. Su viaje, su paréntesis del alma, no podía finalizar sin visitar ni a su antiguo colegio y ni a su viejo profesor.
Por su colegio parecía no haber pasado el tiempo, los antiguos edificios de ladrillo rojo allí seguían, el bullicio de los alumnos en el patio era el mismo, nada parecía haber cambiado. No le fue difícil encontrar a alguien que conociera a D. Esteban y que le indicara donde poder visitarlo, todo el mundo le conocía y le quería.

Al salir a la terraza no tardó en reconocerlo, allí estaba, sentado en su silla de ruedas en la amplia terraza desde donde se podía contemplar toda la bahía de su pueblo. Fernando dudo un instante antes de acercarse a el, las últimas indicaciones de la enfermera que lo recibió al llegar resonaron en su cabeza; " Dudo mucho que le reconozca...la enfermedad está ya muy avanzada..."
Se sentó al lado de el, "la vida en ocasiones es muy injusta", pensó...la persona que le hizo amar los libros, despertar su curiosidad al mundo y en definitiva responsable de que fuera todo lo que hoy era, estaba allí con la mirada perdida, incapaz de reconocerse en el espejo...
"Estoy esperando a mi papa...no lo ha visto usted por ahí...me dijo que vendría a jugar conmigo..." las palabras de su viejo profesor se le clavaron en el alma, Fernando fue incapaz de articular palabra, se limitó a coger la mano de su viejo amigo y contemplar juntos el horizonte.

Pasaron un buen rato juntos, Fernando se levantó para marcharse; "Puedo darle un abrazo amigo..." D. Esteban se encogió de hombros y Fernando le dio un cariñoso abrazo de despedida, al retirarse sus miradas se cruzaron y Fernando vio que los ojos del profesor se fijaron en el con un brillo distinto y por un instante, solo por un instante, Fernando sabía que le había reconocido...

Comentarios